DENTRO DEL DESORDEN, ENCONTRAR SIMPLICIDAD

Madre mía, ¡que frío hace!!

Pero me encanta el invierno, y reconozco que los días nublados son mi fuerte. Creo que me dan superpoderes porque puedo pintar el cielo de colores, y ya, si llueve o nieva, es otro nivel.

Los paraguas me agobian, soy de las que me gusta mojarme el moño y disfrutar de los olores de la tierra mojada, puff.. Pasión total!

Pero en contraposición, si se puede decir así, soy la más friolera del mundo. Mis manos, pies y trasero están siempre en grados negativos y eso no lo llevo tan bien. Y es aquí donde aparecen esos jerséis abrigosos, los que te tapan todo y sientes que andas por la vida pegada a una manta, ¡eso no tiene precio!

Lo que sí que tiene, y necesita, es espacio, y mucho, porque con tres prenditas de ese calibre, el armario te mengua de una manera tremenda, y eso es de lo que os quería hablar hoy.

No sé si habéis oído hablar del método @Konmari que tiene revolucionadas todas las redes sociales. Es una japonesa que defiende que el orden puede alegrarte y cambiarte la vida.

Los espacios abarrotados son su fuerte, y lo que te recomienda es que, cuando estés indecisa sobre algo que tienes en tu armario, te preguntes que te hace sentir.

  • SI TE DA ALEGRÍA, QUÉDATELO.
  • SI NO LO HACE, DESHAZTE DE ELLO.
  • SI DUDAS, MÉTELO EN UNA CAJA.

Es cierto que hay veces que no somos conscientes de lo que tenemos, aquí las rebajas y los “por si acaso algún día”, no ayudan mucho, y literalmente, llegamos a ahogarnos en nuestro propio armario.

A las personas, nos da mucha fuerza ser conscientes de que cada cosa este en su sitio, porque nos da confianza, y si valoramos cada prenda que tenemos, y nos quedamos con las que nos hacen sentir bien y feliz, habremos logrado un gran éxito.

Aquí os dejo unos consejos del método Marie Kondo que, seguro, os resultarán prácticos.

  1. Ordena todas tus prendas por categorías.
  2. Guarda solo las prendas que te produzcan alegría.
  3. Olvídate de lo que no usas, ni tú ni nadie de tu familia.
  4. Despídete de cada prenda con gratitud, por todos sus servicios prestados.
  5. Crea una rutina de limpieza, no empieces con una super maratón de orden que al final eso tiene rebote y es peor.
  6. Empieza con las prendas más fáciles, para no desanimarte a la primera de cambio.
  7. Ordena de forma eficaz, que sea de fácil acceso y así estará ordenado siempre.
  8. Almacena en horizontal, no en torres imposibles que sea súper complicado llegar a algo.
  9. Si doblas la prenda, la dejas de pie y no se cae, es la forma perfecta para ahorrar espacio.

Todos tenemos esa prenda que cada vez que nos la ponemos, nos sentimos preciosas y parece que pisamos más fuerte, ¿verdad? Pues aquí os dejo una de las mías, mi camiseta básica blanca custodiada por uno de los corazones que me hace sonreír cada vez que la doblo en mi armario, y tú, ¿me cuentas cuál es la tuya?

Vuela alto🎈y sonríe con ganas.

 

 

Fuentes: Clara, Marie Kondo

 

 

 

 

 

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